Últimamente se habla mucho, y cada vez mejor, de esto del póquer pero ¿qué es póquer?
Aunque hay múltiples variantes en función de países, regiones o pueblos como sucede en cualquier otro juego existen algunas reglas que convierten a un juego cualquiera de cartas en un juego con nombre propio: póquer.
En primer lugar para hablar de póquer tienen que existir apuestas, da igual si son garbanzos, “chinos”, dólares o fichas, la apuesta es la esencia del juego lo que le da gracia y lo que permite el desarrollo de la partida ya que la apuesta elimina a los demás jugadores o les “invita” a seguir jugando.
Para que sea póquer también es fundamental que el ranking de jugadas ganadoras esté formado por cinco combinaciones de cartas cuyo valor aumenta conforme disminuye la probabilidad de conseguirlas, así será siempre más importante una escalera que unas dobles parejas.
Otra característica fundamental del póquer y quizás la más conocida es el recurso del farol, el engaño. Al ser un juego en que literalmente se paga por permanecer en la mano es posible ganar si los demás jugadores no pagan y para ello es totalmente lícito engañar a los oponentes simulando tener una buena jugada.
Y un rasgo fundamental que tiene cierta relación con el farol es lo que se denomina “cara de póquer”, esta frase designa a la expresión impertérrita que el jugador clásico de póquer adopta para ocultar la calidad de su jugada, esto es importante pues que los demás jugadores paguen o no una apuesta tuya no es cuestión de suerte sino de la percepción que tengan de tu jugada, obviamente si piensan que tu jugada es mejor no te pagarán pero y si no logras que lo crean…
Por último conviene tener en cuenta que el póquer es un juego de resistencia no de velocidad, no se trata como en tantos otros juegos de conseguir las mejores cartas en menos tiempo que los contrincantes, ni de hacer un movimiento o decir una frase a tiempo. Para jugar al póquer es necesario aguantar todas las rondas de apuestas llevando o no la iniciativa en función del juego que se quiera hacer. Con esto no quiero decir que haya que hacer slowplay por sistema o que siempre haya que quedarse en la mano hasta el final se lleve lo que se lleve únicamente que en el poker no hay prisa, no es sólo el ahora importa y mucho la reflexión sobre lo que pasará después a la hora de jugar una mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario